Soy blink. Y lo digo sin disculparme.

Hombre, 36 años, barba, fanático del fútbol, que toma cerveza y escucha rock en español. No encajo en ningún estereotipo del fandom de Blackpink. Es feo decirlo así, pero es real: existen los estereotipos y, lamentablemente, para mucha gente alrededor del mundo es algo que pesa.

A mí no. Y, por eso, aquí estoy contando esta historia. Una de mis favoritas: como conocí a Marco Brüschweiler, padrastro de Lisa de Blackpink.

Pero esta no es solo la historia de cómo me convertí en blink. Es la historia de lo que pasa cuando decides no quedarte con las ganas de hacer algo. Una historia que empezó con un correo electrónico enviado a una academia de cocina en Bangkok, y que terminó con ceviche, pisco sour y una amistad que sigue hasta hoy. Tres años y contando.

Antes de ser fan

No, no las he conocido. Pero tengo historia con ellas desde antes de ser fan.

Hace años - en 2017- trabajé en una productora en Lima que hacía un programa en vivo llamado "El Pack". Ahí, Kenro - quien se convirtió en un muy buen amigo - era el experto en K-Pop. Yo era el redactor que escribía las notas que se locutaban y editaban para salir al aire. Escribí sobre BTS, EXO, SuperJunior, Girls Generation, Blackpink. Para mí eran solo nombres.

Blackpink era un grupo más y no le presté atención en lo absoluto. Lo mejor que me llevé de ese trabajo fueron grandes personas -todos, sin excepción- y muy lindos recuerdos de programas en vivo. ¿Algo bonito sobre K-Pop o las chicas de Blackpink? Nada. Es más, hasta me caían mal porque se me hacía difícil diferenciarlas de otros grupos y escribir sobre ellas.

En fin.

Cómo me convertí en blink

Pasaron casi cinco años desde mi época en El Pack.

Era finales de 2022 y vivía en Chiang Mai, Tailandia. Viajé a pasar año nuevo a Bangkok y el Born Pink World Tour de Blackpink llegaba a esa ciudad. Lisa, la integrante tailandesa del grupo, volvía a casa. Hasta ese momento para mí seguía siendo "meh".

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Lo que pasó después no lo vi venir. Y me dejó gratamente sorprendido.

Bangkok la recibió como pocas veces he visto que reciben a un artista en cualquier parte del mundo. Furor total. Si no es considerada la reina de Tailandia es porque la Monarquía local no lo permite, creo. Pero que es la celebridad tailandesa más famosa del mundo, lo es. Cero dudas. Lo viví, no me lo contaron.

Empecé a tener curiosidad. El algoritmo hacía lo suyo. Volví a Chiang Mai y a la semana me arrepentí de no haber ido al concierto.

Y así empezó mi Oso Blink Era, que se mantiene hasta hoy.

La gestión

Siempre he tenido presente una cosa: no hay peor gestión que la que no se hace.

Fue en ese capítulo de Blackpink House donde vi a Marco Brüschweiler por primera vez. Marco, chef suizo, radicado en Bangkok desde hace décadas, es conocido públicamente como el padrastro de Lisa de Blackpink. Pero si algo aprendí en tres horas de conversación con él es que "padrastro" es una palabra que se queda corta. Cortísima. Para Marco, Lisa es su hija. Y viceversa: Lisa lo ha dejado claro en más de una oportunidad, también.

El 13 de febrero de 2023 escribí al correo de su academia de cocina. Un mensaje corto y directo: me presenté, le dije que tenía algo personal que quería compartir con él y pedí su contacto.

Once días después, Marco me respondió él mismo con su correo personal.

Lo que le escribí a continuación fue el correo más largo que he mandado en mi vida. Le conté quién era, por qué vivía en Chiang Mai, cómo Blackpink había llegado a mí en un momento difícil, en la soledad de vivir solo en otro país. Le conté que cuando veía el reality sentía la complicidad genuina entre las cuatro, una amistad real que yo añoraba a la distancia, y hasta que me recordaba a mis mejores amigos de Lima, con quienes crecí y tuve esa misma complicidad genuina.

Y le hice una propuesta bastante audaz: al saber que su pasión siempre ha sido la gastronomía, le pregunté sobre su opinión de la gastronomía peruana y mi interés por invitarlo a Buenazo, el restaurante peruano de un amigo mío en Bangkok. ¿Mi idea? Ceviche y pisco sour. Y por ahí algún plato más. Total, yo sabía que el nombre del local le hacía total justicia a lo que servían (Santi, eres genio).

Aquí en el concierto del Born Tour, en Kuala Lumpur, Malasia. Marzo 2023.

Marco leyó el correo hasta el final. Me lo confirmó en su respuesta, y aceptó la invitación al almuerzo pero con fecha abierta pues tenía que ver su agenda. Y aquí empezó una espera un poco larga, y una respuesta que llegó al día siguiente del concierto en Malasia.

El 5 de marzo, dos días antes del almuerzo, estaba sentado en la terraza del hostel en Kuala Lumpur mirando las Torres Petronas, horas antes de tomar el vuelo a Bangkok. Ahí me llegó su correo confirmando el encuentro para el martes 7 al mediodía. Le respondí después de hablar con Santi, quien cumplía años justo ese siete de marzo y pensaba tomarse el día libre.

Bueno, la cosa es que le hablé, le conté (pensaba llegar de sorpresa pero ya no era factible), le expliqué la situación y finalmente Santi accedió a tomarse unas horas de su cumple para recibirnos en Buenazo. Y así fue: Marco y yo entre ceviches y piscos sours. Tres horas hablando de gastronomía, de viajes, de vida en Asia, de Perú, de Tailandia, de su familia, de la mía, de mis planes, de política, etc, etc, etc-

Le regalé una botella de pisco peruano, me regaló un pequeño librito de Blackpink. Me contó lo lejos que vivía del restaurante y me sorprendió mucho más que se haya dado el tiempo del viaje de ida y vuelta y acepte la invitación. Ofrecí pedirle un taxi y me explicó que no era necesario, que él iba a volver como vino: en transporte público.

Vi en Maps hasta dónde se iba. Poco más de una hora de camino. Pero, según me contó, para él estaba todo bien porque tenía el tiempo y no lo complicaba moverse así, y que, aunque lo reconocen casi en cada esquina él disfruta del respeto que muestran los tailandeses: no invaden su espacio y lo saludan con mucho, valga la redundancia, respeto.

Tremendo chef, conocido a nivel internacional (y mucho más en Tailandia), con presencia en programas de televisión, viviendo en el país de su hija - que tiene más de 105 millones de seguidores en redes -, retirado, con una vida tranquila. Pero toma el transporte público por más de una hora para encontrarse con quien le mandó un correo una vez y le invitó a probar la gastronomía de su país. A veces, sin palabras de por medio, uno aprende mucho de las personas. Y yo, en este tiempo, he aprendido mucho de Marco.

El Oso junto a Marco Brüschweiler, padrastro de Lisa de Blackpink, en Bangkok, Tailandia
Con Marco en Bangkok — después de tres horas de conversación, ceviche y pisco sour.

Ah, también hubo algo más: en uno de los correos anteriores le comenté que quería llevarle unos regalos a las chicas y dejarlos en el hotel donde se hospedaron en Kuala Lumpur. Fue complicado hacerlo: "I'll tell you about this when I meet you, but was really hard", le escribí desde la terraza del hostel. Al final, fue Marco quien se ofreció a hacerle llegar estos detalles a Lisa y las chicas. Y se fue, cargando la bolsita, en transporte público.

El círculo se cerró de una manera que no había imaginado cuando escribí ese primer correo.

Dos años de "Holla amigo"

El almuerzo terminó. Los regalos llegaron a su destino. Y lo más lógico del mundo era que ahí cerrara la historia: una anécdota bonita para contar, un recuerdo de Bangkok, punto.

Pero Marco y yo nos seguimos escribiendo.

Siempre arrancaba igual — "Holla amigo" — desde su Galaxy, mezclando español e inglés sin ningún esfuerzo por sonar formal. Y yo le respondía desde donde estuviera, con la misma naturalidad. Sin agenda. Sin frecuencia pactada. Yo escribía primero casi siempre, y él contestaba. Cálido, siempre cálido.

Entre correo y correo, mi vida seguía: viajes, el blog, temas familiares, las cosas cotidianas de alguien que intenta construir algo mientras se mueve. Marco era una presencia en ese paisaje, no el centro de él.

Lo que fue construyendo esa correspondencia no fue el tema de Blackpink. Era todo lo demás. Me preguntaba por mi papá, por mis planes, por mi vida. Me contaba cosas de la suya. La pérdida de su hermano, por ejemplo, me la contó a mí. Eso no es protocolo. Eso es confianza.

Y sí, también me entero cosas de primera mano que semanas - o incluso meses- después salían a la luz. No voy a decir cuáles, pero son varias, je. Solo digo que cuando eso pasa, guardo silencio. Queda en la confianza de la amistad. Lo cuento porque se que es algo que, quien ha llegado hasta acá, probablemente se pregunte.

Por otro lado, durante dos años las fotos viajaban como archivos adjuntos vía -mail. Un día, Marco quería compartir una fotos familiares conmigo y, me parece, los archivos estaban muy pesados. ¿Qué hizo? decidió que eso era demasiada vuelta para una conversación entre amigos y me preguntó si tenía Line o Whatsapp. Le dije que si, tengo ambos, compartí con él mi usuario (de Line) y mi número (de WhatsApp) y las conversaciones se convirtieron en algo más directo.

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Por WhatsApp llegaron cosas que no esperaba. El regalo que Lisa le hizo en uno de sus cumpleaños - una camioneta preciosa - , historias sobre el caos organizado de todas las mascotas que viven en su casa - y la presentación de cada una de ellas, momentos familiares, viajes, y hasta una recomendación serie suya: La Reina del Sur.

Y cuando tiembla fuerte en Perú, cosa que no es tan rara, aparece un mensaje suyo preguntando si todo está bien.

Doce horas de diferencia y eso no ha sido nunca un problema. Y esto se siente bien. Sea el papá de Lisa o Fulano o Mengano. Da igual. Cuando se cultiva una relación a distancia esto se siente muy bien.

Marco Brüschweiler, padrastro de Lisa de Blackpink, en Buenazo, el restaurante peruano de Bangkok
Marco volvió a Buenazo. Santi me mandó la foto. Bangkok, 2023.

El reencuentro

Eran finales del 2024 y ya llevaba casi un año de relación con Jackie. Le expliqué mi relación con Tailandia y mis ganas de volver pero esta vez con ella. Quería que conozca ese lugar. Aceptó. Lo planeamos con anticipación: mes y medio con Jackie, yo unos diez días más. Bogotá, Madrid, Abu Dhabi, Hong Kong, Japón, China. Y Bangkok dos veces, como punto de partida y de cierre.

Antes de salir de Lima, busqué los regalos con tiempo. Para todos — las cuatro chicas, Marco y su esposa — armé bolsitas con chocolates peruanos. Para las chicas, toritos de Pucará de peluche, llaveros con motivos peruanos, algunos detalles más. Para Marco, posavasos, un torito en otro material, un adorno para la casa.

Figura de toro artesanal en una vitrina de souvenirs
Una del día que fui a buscar los regalitos

Nada extraordinario en precio. Sí en intención.

Le conté a Marco cuando ya estaba todo definido. Me preguntó por las fechas de viaje, Me dio consejos de cosas por hacer - y qué podríamos dejar de lado - y me dijo que le avisara cuando esté en Bangkok, para encontrarnos. Le dije que de todas maneras le avisaba, mientras le iba contando cómo iba Japón y China.

Cuando volvimos a Tailandia y le escribí, me preguntó cómo estaban nuestros tiempos: quería invitarnos a almorzar. La coordinación fue muy rápida; Marco nos citó en un centro comercial cerca de su casa, un poco fuera del centro de Bangkok. Su cumpleaños había sido hace poco y el lugar que eligió era el mismo donde había celebrado con su familia días antes — eso me lo dijo al llegar. Korean BBQ. Primera vez para Jackie y para mí. Él nos explicaba lo que venía, pedía, ordenaba. Tomamos soju, cervezas. Nos invitó todo eso.

Un poquito de todo lo que disfrutamos en el almuerzo de parrilla coreana. Aprobadísimo.

Jackie conocía algo de la historia, no todo. Ese día lo vivió completo. Y lo que no esperaba del todo era que Marco, además de ser el padrastro de Lisa, jalara miradas por su cuenta. En Tailandia todos saben quién es, lo conté líneas arriba. En el restaurante ponían música de Blackpink, la gente se le acercaba caminando por el centro comercial, con muchísimo respeto. Era divertido verlo.

A ella le gustó la conversación — y tiene sentido, porque Marco es alguien con una experiencia de vida gigante. Escucharlo es un privilegio. Estuvimos casi cuatro horas. Hablamos de todo: política, viajes, familia, vida. Me preguntó por mi papá. Nos contó cosas. Es un padre orgulloso, eso se nota siempre.

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Pero desde el principio tuve clara una cosa: mi relación es con él, no con Lisa. Nunca quise que todo girara en torno al grupo. Y creo que eso fue exactamente lo que hizo que las conversaciones a lo largo de este tiempo fueran reales. No voy a mentir, si conversamos sobre su hija, sobre el grupo, sobre cosas que sabe de Jennie, Rosé o Jisoo también; pero todo desde la conversación y lo que va saliendo, nada forzado. Y ocupa un porcentaje no tan alto en nuestros correos o WhatsApp.

Al terminar propuso ir por un postre. Nos llevó a una heladería Swensen's en el mismo centro comercial. Yo dije que eso corría por mi cuenta. Pequeño gesto, última ronda.

Si tuviera que describir ese reencuentro en una línea: fue un encuentro muy bonito con alguien que me gustaría tener cerca en distancia física. Por lo sencillo, por lo sabio, por los consejos, por la buena onda, Porque es alguien con quien puedes hablar de todo y te lanza los años y experiencia encima con frases que terminan siendo enseñanzas.

Uno de los mejores recuerdos que tengo sobre nuestras conversaciones se dio el día que nos conocimos. Le explicaba mis planes y le hablaba con mucha emoción sobre mis ganas de volver a Tailandia lo antes posible. Y me dijo algo así: "Amigo, mira. Viaja tranquilo, disfruta de la familia, acompaña a tu papá y tómate el tiempo que necesites antes de volver. Tailandia seguirá acá por los próximos 100 años". Un click en mi cabeza y me hizo sentido. Me aterrizó dándome tranquilidad. Con una frase.

Gracias por decirlo así, Marco.

Hoy

Voy a escribirle en un momento.

Son las 11:39 de la mañana en Bangkok — aquí casi medianoche — y tenemos tema: más de treinta candidatos a la presidencia de Perú - una situación política que cada día tiene menos gracia -, y la comparación de la misma con lo que sucede en Tailandia. Aunque también pregunta por mis cosas: el blog, los viajes, la gente a la que ayudo a armar sus rutas o a planificar itinerarios. Él escucha, pregunta, se interesa. Y eso es lo que más me gusta: diversidad de temas e interés real.

Hoy es 25 de marzo, ya es 26 en Bangkok. El cumpleaños de Lisa es el 27.

Mientras escribo esto, ya sé dónde va a celebrar. Me lo contó su papá. No lo voy a decir aquí — no es mío para decirlo — pero lo sé. Y hay algo extraño y bonito en eso. En que un correo enviado a una academia de cocina en Bangkok, hace más de tres años, haya terminado en esto: en que el padrastro de una de las artistas más famosas del mundo te escriba por WhatsApp una noche cualquiera para contarte los planes de cumpleaños de su hija.

No lo busqué para tener información. Lo busqué porque algo en esa historia me movió, y porque siempre he creído que no hay peor gestión que la que no se hace. Y una vez más la vida me confirmó que esto último es cierto.

Feliz cumpleaños anticipado, Lisa. Ya tu papá me contará cómo fue la celebración.

Marco, nos leemos en unos días, seguramente.

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